Imagina
los cuerpos desnudos en la hierba, desahoga todo lo que anida dentro. Los ojos
amanecen cercados del morado-verde de horas en vela. Extiende las manos a
través de mil dolencias. De simple
instinto, ver mediar las causas. Se apodera, desangra, entrega al encanto,
desviste insolente la madrugada, se ofrece cual llama envuelta en sedas de
región lejana. Danza desprovista de pudores ante el espacio sagrado. Adueña sin
pedir, los rincones del alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario