Tiende
la lluvia su visión de amor sobre el ser que adora. Esconde al mundo el
frágil temblor que la posee. Bajo tela
de muerte atraviesa el silencioso acto. No hay mayor belleza que ofrecerse en
pago de lo que se ama. El camino viste de flores el pecho de los vencidos. Por
un acto así el corazón no teme darse, quién lo sepa, hará una alfombra de besos
donde irán a parar los restos ofrendados. Otro amanecer encontrará sus huesos
inertes dejados en el fondo. Mañana el tiempo escribirá estos versos donde no
pueda alcanzarlos la pena.
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